Cuarenta años al servicio de la lesión medular. La historia continúa

Imagen de la revista Infomédula conmemorando el 40 aniversario

Como diría Harold Loyd, cumplir 40 años lleva su tiempo. Para los profesionales del Hospital Nacional de Parapléjicos, a quienes nos gusta llamar a este centro “un lugar para la vida y la esperanza”, las horas se llenan acompañando en el camino a personas que hacen del esfuerzo, la paciencia y el espíritu de superación una bandera en su día a día. Y cada día, que tiene su afán, transcurre con la intensidad propia de quien se tiene que reinventar, porque vivir así lo exige.

Y a eso nos dedicamos, a enseñar a las personas a vivir una nueva vida. Los años pasan, ya hemos sumado cuarenta, satisfechos de un incuestionable logro colectivo: hay un antes y un después en la calidad y la esperanza de vida de las personas con lesión medular desde que Parapléjicos comenzó a funcionar.

Todo comenzó…

Fue una soleada mañana del 7 de Octubre de 1974, con la presencia de los entonces príncipes de España, cuando el Centro Nacional de Rehabilitación de Parapléjicos, llamado así en el NODO, quedó inaugurado formalmente.

El promotor de la institución sanitaria que nos ocupa fue el por entonces, ministro de Trabajo y Vicepresidente tercero del Gobierno, Licinio de la Fuente, nativo del pueblecito toledano de Noez. Para su construcción y puesta en funcionamiento el antiguo Instituto Nacional de Previsión formó una comisión con el asesoramiento directo del médico de origen austriaco Dr. Ludwig Guttman, pionero en Europa de la Neurocirugía y creador del movimiento deportivo Paralímpico. En aquella comisión se encontraban los doctores José Mendoza, Guillermo Téllez, Vicente Forner, Se encargó su diseño al arquitecto Germán Álvarez de Sotomayor, autor de algunos edificios emblemáticos en la Calle Gran vía de Madrid, quien siguió las indicaciones de Guttman. El día de su inauguración el médico austriaco escribió: “Este es el sueño de mi vida hecho realidad”.

Parapléjicos se inauguró en un contexto de crisis económica internacional por el petróleo que se instaló en los años 70 y este año cumplimos los 40 acompañados de la crisis financiera actual. Será por eso que, escuchando con la distancia que da el tiempo, el discurso de Licinio de la Fuente, tiene hoy rasgos premonitorios que le confieren actualidad.

“Los momentos de dificultades o de crisis económicas no deben obstaculizar, sino que son los que exigen con más fuerza que nunca acciones y planteamientos sociales , porque es entonces cuando se pone más de manifiesto y con mayor gravedad las desigualdades sociales y la necesidad de corregirlas, porque los que más padecen en las situaciones económicas difíciles son los que tienen menos medios para soportarlas, y ello obliga a atender especialmente en tales momentos los problemas sociales y humanos y ,porque en la contraposición capital –trabajo latente en la vida económica los momentos de crisis acrecientan la fuerza del capital ,del dinero mientras el factor trabajo se deprecia y se desvaloriza y de ahí que sea una acción política que lo apoye y que lo defienda.”

Este fue el principio de una gran historia que hoy continúa.

Imagen de los nuevos edificios del Hospital Nacional de Parapléjicos

El camino

Los primeros pasos del centro tuvieron lugar en el seno del Instituto Nacional de Previsión. Cuatro años después, en 1978 , con los Pactos de la Moncloa se creó un sistema de participación institucional de los agentes sociales que favorecía la transparencia y racionalización de la Seguridad Social, así como el establecimiento de un nuevo sistema de gestión con varios órganos, como Instituto Nacional de la Salud (INSALUD) del que pasó a depender el centro.

Tras 24 años de actividad, la Comunidad Autónoma de Castilla La Mancha asumió las competencias en materia de sanidad, transferidas desde el Gobierno Central Español y, desde el 1 de Enero de 2002 hasta hoy, Parapléjicos forma parte de la red del Servicio de Salud de Castilla-La Mancha (SESCAM), si bien su área de actuación sigue siendo de referencia Nacional.

Desde aquél 1974 hasta estos días Parapléjicos ha sobrevivido a todo tipo de realidades socioeconómicas y políticas del país: crisis económicas, huelgas, recortes, planteamientos organizativos, inversiones, reformas y ampliaciones.
Y, como recientemente decía Echániz, “las cosas cambian, el hospital permanece”…

Durante sus 40 años de actividad se estima que más de 30.000 personas se han rehabilitado de su lesión medular.

Tras todo este tiempo el HNP se está renovando, ampliando y actualizarlo para acometer nuevos retos y ofrecer respuestas a las nuevas realidades de la sociedad.

Poco a poco lo moderno va ganando terreno a lo antiguo, así el año 2014 nos ha traído las conexiones a la parte nueva de las plantas 2ª y 3ª de hospitalización. Además ya se ha realizado el traslado al nuevo gimnasio. Las salas de espera y los espacios comunes son más amplios y luminosos y las habitaciones están mejor dotadas desde el punto de vista tecnológico. Nueva imagen y nueva señalización y un lugar ad hoc reservado para los laboratorios de investigación.

Tenemos un hermoso pasado, vivimos un ilusionante presente lleno de retos y oportunidades para mejorar la vida de las personas con lesión medular, entendemos que es la mejor manera de construir un prometedor futuro.

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