En la actualidad la técnica más utilizada es la rehabilitación a través del uso de una válvula fonatoria. Se trata de un dispositivo que se coloca por dentro de la tráquea para permitir un flujo unidireccional de aire desde la tráquea al esófago. Algunas de las firmas que se encargan de la confección de estos medios son: Bloom Singer y Provox. Este sistema crea una comunicación entre el esófago y la tráquea que permite que el aire que se espira pase desde la tráquea hacia el esófago para fabricar el sonido que será articulado por la boca. La rehabilitación por este método es muy rápida y sencilla. La calidad de la voz es excelente. La válvula se suele recambiar cada 6 meses en un procedimiento sencillo.

Hablar después de una laringectomía

Icono de voz traqueoesofágica

La laringectomía total supone que la persona intervenida no podrá hablar tal como lo hacía con anterioridad. Podrá recuperar un habla, con mayor o menor calidad, dependiendo de su estado tras la operación y de la rehabilitación de la comunicación que finalmente sea posible y elija, aquella que mejor se adapte a sus necesidades y características. Pero lo importante es que después de este proceso podrá comunicarse, de una u otra forma, y en el mejor de los escenarios podrá tener un habla que se perciba bastante natural, con una diferencia poco llamativa respecto al habla de una persona que no haya sufrido la operación.

La prótesis fonatoria

Los laringectomizados podemos recurrir a diferentes medios para tener una voz audible. El más simple y natural es la voz esofágica, que es una manera en mayor o menor grado alcanzable por un alto porcentaje de laringectomizados. Existen también mecanismos electro-magnéticos que convierten en sonido audibles las vibraciones buco-faríngeas débiles o casi imperceptibles.

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